TURNING RED 2 (2026)

August 26, 2025

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TURNING RED 2 (2026) – Bigger, Fuzzier, and Full of Heart

Pixar siempre ha tenido un don para crear historias que equilibran la emoción sincera con una imaginación desbordante, y Turning Red 2 (2026) continúa esa tradición con calidez y brillantez. La secuela nos lleva de vuelta a Toronto, donde Meilin “Mei” Lee ya no es la torpe niña de trece años que descubrió por primera vez su forma de panda: ahora es una adolescente en la cúspide de la edad adulta, lidiando con nuevos desafíos, relaciones más profundas y el viaje cada vez más complicado de crecer.

Desde el primer fotograma, la película rebosa energía. Colores brillantes, animación expresiva y un ingenioso sentido del humor dan vida al mundo de Mei. Pero bajo esa vibrante superficie se esconde una historia que conecta con cualquiera que alguna vez se haya sentido dividido entre quién es y quién se espera que sea. Pixar entiende que crecer no es algo que ocurre una sola vez, sino una evolución constante, y los poderes panda de Mei se convierten en la metáfora perfecta de esa transformación.

La secuela profundiza en el legado familiar de Mei, presentando un secreto largamente oculto que transforma todo lo que creíamos saber sobre su linaje. Esta revelación no solo amplía la mitología de los pandas, sino que también aporta un nuevo conflicto y asombro a la historia. Es una decisión audaz que eleva la narrativa más allá de lo personal, a algo mítico, sin perder el núcleo emocional arraigado en la familia.

Uno de los puntos fuertes de la película es cómo desarrolla las amistades de Mei. Su fiel equipo —Miriam, Priya y Abby— sigue siendo su ancla, pero su dinámica ha madurado. Sus bromas son más agudas, sus conflictos más matizados y su apoyo más vital que nunca. Es un placer ver a Pixar retratar las amistades adolescentes con autenticidad: caóticas, divertidísimas y absolutamente esenciales para la supervivencia.

El humor en Turning Red 2 es tan encantador como siempre. Incidentes gigantescos, caóticas secuencias de persecución y ingeniosos gags visuales mantienen la risa a flor de piel. Pero la comedia nunca eclipsa la carga emocional. Al igual que en la original, Pixar logra un delicado equilibrio entre lo absurdo y lo sincero, asegurándose de que cada risa vaya acompañada de un momento de genuina reflexión.

Visualmente, la película es impresionante. La animación rebosa de ingeniosas secuencias que difuminan la línea entre el sueño y la realidad, especialmente cuando los nuevos poderes de Mei ponen a prueba los límites de su forma de panda. El uso de colores vibrantes, perspectivas cambiantes y paisajes mágicos convierte a la secuela no solo en una continuación, sino en una auténtica evolución del arte de Pixar.

En esencia, Turning Red 2 trata sobre la identidad. La lucha de Mei ya no se trata solo de controlar a su panda, sino de aceptar su identidad por completo, incluso las partes que se sienten abrumadoras o incomprendidas. Este mensaje universal impacta especialmente a los adolescentes que navegan por el caos del autodescubrimiento, pero también resuena en los adultos que aún lidian con sus propias contradicciones.

La dinámica familiar es igualmente poderosa. La relación de Mei con su madre, Ming, continúa evolucionando de maneras fascinantes. Su vínculo, antes tenso por el secretismo y el control, se ha convertido en una relación tierna y tensa a la vez. Ver a Mei y Ming navegar por las complejidades de la independencia, el respeto y la tradición le da a la película su latido emocional.

La banda sonora merece una mención especial, ya que infunde energía y profundidad cultural. Temas pop pegadizos, baladas emotivas e influencias tradicionales se entrelazan para reflejar el mundo de Mei: una vibrante mezcla de pasado y presente, Oriente y Occidente, tradición y cambio. No es sólo música de fondo; es una parte integral de la narración.

Al llegar al clímax, la película cumple con todo lo que promete: escenas emocionantes, un espectáculo de proporciones gigantescas y un final tan hilarante como conmovedor. Pixar demuestra una vez más que la animación puede abordar temas de identidad, familia y autoaceptación con un nivel de matices que rivaliza con cualquier drama de acción real.

Con una brillante calificación de 9.1/10, Turning Red 2 (2026) es más que una simple secuela: es un triunfo de la narrativa. Toma el encanto de la original, expande su mundo y ofrece una historia más divertida, más rica y aún más emotiva. Para cualquiera que alguna vez se haya sentido demasiado grande, demasiado grande o demasiado diferente, el viaje de Mei es un recordatorio de que las partes de nosotros mismos que más nos esforzamos por ocultar pueden ser las que nos hacen extraordinarios.